^Statement [short edition]
Mis propuestas artísticas están conectadas con el contexto en el que vivo y me desarrollo, con los aspectos sociales y políticos que soy capaz de asimilar y analizar a través de mi proceso de autorreflexión, quedando supeditado cualquier concepto preconcebido de carácter estético o artístico a las necesidades del "aquí y ahora", de la difusión, del peso y la repercusión de los sucesos y los momentos específicos en los que se estos se producen. Mi obra está relacionada (y formalmente condicionada), con los conceptos de lugar, tiempo, comportamiento (social o político), e irremediablemente sujeta, a los riesgos de una prematura descontextualización. Pese a ello, mis trabajos sobreviven (sin yo pretenderlo), a este supuesto carácter efímero y a su aparente funcionalidad caduca, logrando mantener intactas sus cualidades reflexivas y contemplativas. Esto demuestra la absurda y perversa capacidad (y voluntad) del ser humano de repetir las mismas conductas ilícitas, moralmente reprobables e, incluso, las autodestructivas; y también de aceptarlas o tolerarlas.
diego cejas
(Última actualización: noviembre de 2019)
^Statement [large edition]
[.]“Debo absolver y absuelvo al acusado D.G.C., de los delitos de fraude artístico y atentado contra los derechos de creación y propiedad artística, sin especial pronunciamiento en medidas correctoras”.D.G.C.
Así reza el fallo de la sentencia que dio por finalizado el procedimiento judicial al que me sometí en 2012, año en el que comencé mi trayectoria artística; concretamente, fue el jueves 3 de mayo, a las 16:25 horas. Hasta ese momento, la “probatura mixta improvisada”, mi no-método, se había limitado a ofrecerme un conjunto de pinturas encontradas, casuales e involuntarias, que proclamaban la idea de la preexistencia de lo que aún no ha sido creado, admitiendo la posibilidad de que todo, incluso lo que aún no existe, hubiera sido ya pensado. Pero ese día, a esa hora, en ese instante, sumido en una de las polimanías que suele invadir el ánimo del artista y que puede acabar provocando su renuncia irrevocable, logré transformar los efectos paralizantes y obsesivos de la autoexigencia mediática, en el impulso necesario para mi reactivación artística y vital como creador.
Surge de inmediato la idea para mi primer proyecto expositivo, que titulé Maravillosa Mediocridad: retrospectiva de un fracaso artístico, y que reunió los trabajos realizados durante un corto viaje de exploración a mi subconsciente pre-artístico; un periodo de apenas doce meses que me permitió, por un lado, reconocer en mis obras la expresión plástica de la mediocridad artística, la falta de originalidad y la ausencia de talento creativo; y por otro, la importancia de la labor artística, la parte procesal, con sus métodos, soluciones y maneras. Por eso, lejos de cualquier connotación negativa, muy al contrario, con la muestra quise demostrar y reivindicar la validez del fracaso como resultado final de cualquier proceso creativo y su capacidad transformadora.
Completé la exposición con varias instalaciones y una extensa crónica de la investigación judicial (http://maravillosa-mediocridad.blogspot.com.es), a la que se vio sometido D.G.C., el protagonista, perseguido por la Unidad de Control de la Calidad Artística, la UCCA, una policía ficticia que le acusa de ser un artista mediocre. Enfrentado a un grupo implacable de expertos en arte, capaces de calificar sus obras de auténticos plagios; y a un proceso sin garantías, plagado de irregularidades y dirigido por una autoridad parcial y subjetiva.
De esta manera, “creando” un cuerpo especial de policía cuya finalidad es controlar a los creadores y la calidad de sus obras, capaz de diferenciar lo que es arte de lo que no lo es, reflexiono sobre las reglas que rigen el mercado del arte en la actualidad; trato de llamar la atención sobre los principales obstáculos a los que nos enfrentamos los y las creadoras emergentes: el escaso apoyo que ofrecen las instituciones públicas y la falta de iniciativa y capacidad de autogestión de los y las artistas para hacer frente a esa escasez y precariedad que sufre el sector.
De esta manera, “creando” un cuerpo especial de policía cuya finalidad es controlar a los creadores y la calidad de sus obras, capaz de diferenciar lo que es arte de lo que no lo es, reflexiono sobre las reglas que rigen el mercado del arte en la actualidad; trato de llamar la atención sobre los principales obstáculos a los que nos enfrentamos los y las creadoras emergentes: el escaso apoyo que ofrecen las instituciones públicas y la falta de iniciativa y capacidad de autogestión de los y las artistas para hacer frente a esa escasez y precariedad que sufre el sector.
[:]“Nunca pensé que la decepción pudiera liberar tanta energía. Estoy convencido de que jamás voy a dejar de pintar”. D.G.C.
Después de la exposición Maravillosa Mediocridad, adquiero plena conciencia de que mi arte está conectado (y lo va a estar), con el contexto en el que vivo y me desarrollo, con los aspectos sociales y políticos que soy capaz de asimilar y analizar a través de mi proceso de autorreflexión, quedando supeditado cualquier concepto preconcebido de carácter estético o artístico a las necesidades del "aquí y ahora", de la difusión, del peso y la repercusión de los sucesos y los momentos específicos en los que se estos se producen.
Mi obra está relacionada (y formalmente condicionada), con los conceptos de lugar, tiempo, comportamiento (social o político), e irremediablemente sujeta, por el requisito de la inmediatez, a los riesgos de una prematura descontextualización, que podría dejar de suscitar la reflexión o el diálogo entre el público-espectador y yo mismo.
Sin embargo, he podido comprobar durante estos años, que mis propuestas artísticas han “sobrevivido” (sin yo pretenderlo como objetivo primario), al supuesto carácter efímero y a su aparente funcionalidad caduca, logrando mantener intactas sus cualidades reflexivas y contemplativas. Ilustra muy bien este fenómeno la segunda de mis exposiciones, Iconoplastas Collection, realizada en el año 2015. La muestra, en la que combino ilustración y collage, está repleta de políticos corruptos, empresarios sin escrúpulos, banqueros estafadores y grafiteros gamberros con traje y corbata, extraños personajes de aspecto elegante y sofisticado, que aparecen inmersos en ambientes turbios y tramas oscuras.
Con esta colección, de enorme e impertinente carga crítica, perseguía “arrastrar” al público-espectador a cuestionarse la veracidad de las apariencias del comportamiento humano. Hoy, muy a mi pesar, cada una de las obras expuestas pueden ser replicadas en el contexto actual, lo que demuestra la absurda y perversa capacidad y voluntad del ser humano de repetir las mismas conductas ilícitas, moralmente reprobables e, incluso, las autodestructivas; y también de aceptarlas o tolerarlas.
Mi obra está relacionada (y formalmente condicionada), con los conceptos de lugar, tiempo, comportamiento (social o político), e irremediablemente sujeta, por el requisito de la inmediatez, a los riesgos de una prematura descontextualización, que podría dejar de suscitar la reflexión o el diálogo entre el público-espectador y yo mismo.
Sin embargo, he podido comprobar durante estos años, que mis propuestas artísticas han “sobrevivido” (sin yo pretenderlo como objetivo primario), al supuesto carácter efímero y a su aparente funcionalidad caduca, logrando mantener intactas sus cualidades reflexivas y contemplativas. Ilustra muy bien este fenómeno la segunda de mis exposiciones, Iconoplastas Collection, realizada en el año 2015. La muestra, en la que combino ilustración y collage, está repleta de políticos corruptos, empresarios sin escrúpulos, banqueros estafadores y grafiteros gamberros con traje y corbata, extraños personajes de aspecto elegante y sofisticado, que aparecen inmersos en ambientes turbios y tramas oscuras.
Con esta colección, de enorme e impertinente carga crítica, perseguía “arrastrar” al público-espectador a cuestionarse la veracidad de las apariencias del comportamiento humano. Hoy, muy a mi pesar, cada una de las obras expuestas pueden ser replicadas en el contexto actual, lo que demuestra la absurda y perversa capacidad y voluntad del ser humano de repetir las mismas conductas ilícitas, moralmente reprobables e, incluso, las autodestructivas; y también de aceptarlas o tolerarlas.
[:.]“La pintura no está obligada a comunicar algo; tiene plena libertad para no transmitir nada. Aunque yo prefiero que diga lo que piensa”. D.G.C.
Desde el año 2012, de forma netamente autodidacta, he venido dando a conocer mis trabajos de forma periódica en diferentes espacios expositivos, experimentando con diferentes técnicas, estilos, temáticas y disciplinas artísticas, buscando en cada momento el “soporte” más adecuado para comunicarme con quien me observa (y quizás quiera también dialogar a través de mis obras), para compartir con él o con ella, mi visión de lo que me rodea.
Si bien la pintura, la ilustración y el collage abundan en mi universo creativo, no he dejado de experimentar con otras disciplinas de las artes visuales, como la fotografía, el videoarte o la música.